Saltear al contenido principal
5 Lecciones Para Entender El Famoso Y Sorprendente “Efecto Pigmalión”.

5 lecciones para entender el famoso y sorprendente “Efecto pigmalión”.

Por un momento imagínate proyectando todo tu amor, cariño y buenas intenciones a una roca, y que de repente esa roca floreciera y se transformara de acuerdo con todo lo bueno que proyectaste en ella. ¿Suena alucinante cierto?

Desde que descubrí el mito griego de pigmalión, y su posterior desarrollo en la psicología, no he dejado de pensar en él y en su utilidad para tu vida, la mia y la de todos.

Déjame decirte el por qué.

Lección número 1.

Primero te resumiré el mito:

Imagínate a un Pigmalión, rey de Chipre, triste y cabizbajo por no encontrar la mujer que colmará sus expectativas, y a quien pudiera amar con todas sus fuerzas. Ante tal frustración decide volverse escultor y comienza a darle forma de acuerdo con sus requisitos.

La esculpió con amor, cariño y buenas intenciones; proyectó en ella tantas cosas buenas, que un día soñó que la estatua cobraba vida bajo sus dedos, llegó a sentir la tibieza de su piel y sus pulsaciones.

Ante lo real del sueño Pigmalión casi enloquece, entonces Afrodita, diosa del amor y la belleza, se compadece de él y hace que Galatea, así llamó Pigmalión a la estatua, cobre vida y acompañe al rey para siempre.

Todo como premio al esfuerzo y buenas intenciones proyectadas hacia ese pedazo de piedra.

Lección número 2.

El mito impresionó mucho al psicólogo Robert Rosenthal, pues en la década de los sesenta, junto con la maestra Leonore Jacobson, directora de una escuela en California, realizaron varios estudios para demostrar el poder que tienen las expectativas y cómo influyen en nuestras conductas y rendimientos.

Luego de practicar un test a muchos jóvenes del estado, se reunieron con los profesores para decirles que les esperaba un año retador, pues  estarían mezclados en su clase, los alumnos que habían sacado las calificaciones más altas, junto con aquellos que habían sacado los resultados más modestos.

Al acabar el año lectivo pasó lo que era fácil predecir, los primeros puestos fueron ocupados por los alumnos que habían sacado los mejores resultados en el test inicial, mientras que los de resultados más bajos, ocuparon los últimos lugares.

Lección número 3.

Lo más importante de todo lo que te cuento, es que la famosa prueba inicial, nunca se llevó a cabo, dicho examen nunca se realizó, los alumnos y sus puntajes fueron asignados al azar.

Entonces ¿qué pasó?, ¿por qué los alumnos señalados como los mejores llegaron a los primeros lugares?

La respuesta a este interrogante fue el efecto pigmalión que sin saber, utilizaron los profesores con sus alumnos.

Lección número 4.

Los profesores crearon fuertes y sólidas expectativas sobre los alumnos mejor calificados, envolviéndolos en un mejor clima, con más paciencia y con una mejor actitud hacia ellos, sus respuestas y tropiezos.

Por otro lado, con los demás alumnos no se esforzaron tanto para sacar a relucir sus habilidades, simplemente los dejaron a la deriva. Casi que desde un comienzo los consideraron casos perdidos.

Ahora ¿entiendes el poder del Efecto Pigmalión?

¿Comprendes la importancia de las expectativas y palabras que proyectamos hacia otros?

Lección número 5.

Lo mejor de todo esto, lo que hace que el efecto pigmalión sea tan importante, es que funciona de la misma forma hacia uno mismo. De ahí la importancia de nuestros pensamientos y de lo que nos decimos.

Earl Nigthingale, escritor estadounidense dijo: “Tú eres el resultado de aquello en lo que piensas la mayoría del tiempo”, así que si siempre estás pensando y proyectando tus flaquezas y excusas, ellas serán las que delinearán tu mundo.

Mucho cuidado con lo que piensas acerca de ti, con lo que te dices a diario, pues esas preocupaciones privan a la mente de su poder.

Pero si por el contrario piensas en tus objetivos, balanceas los aspectos de tu vida y emprendes las acciones para alcanzarlos, serás protagonista de tu vida y la llevarás hacia eso que tanto quieres.

Administrar tu mente es administrar tu vida. Vive de tu imaginación, no de tus recuerdos. 

Esta entrada tiene 0 comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver arriba